Mucho se habla del rock argentino. Con bandas como Soda Stereo, que más que ondas crearon olas completas por todo el continente, resultaría imposible no hacerlo. En efecto, ha sido el rock argentino uno de los más influyentes del género en América Latina.

Sin embargo, Argentina ha sido hogar de muchos otros movimientos y estilos. Mirando un poco más a fondo, se pueden conseguir semillas de casi cualquier género en nuestra música. Uno de ellos es la música experimental.

Juana Molina: la pionera

Aunque originalmente fuese considerada productora de música Folk, los talentos de Juana siempre se extendieron hacia otras áreas. Y es que hoy en día, a sus 56 años, su larga carrera en música electrónica, experimental y fusión, la convierten en una rareza no solo en la música argentina, sino en el espacio latinoamericano en general.

Sin embargo, la carrera de Juana tuvo un inicio un tanto diferente, ya que durante décadas trabajó como actriz. Quizás por su talento nato, quizás por tener buenos contactos, quizás por ambos, en 1996 decidió dejar la actuación y dedicarse a la música, decisión de la que jamás se arrepintió.

Sin embargo, el público no sintió entusiasmo por la idea en un principio. Su álbum debut, titulado Rara, no fue bien recibido por la crítica, en parte porque la misma resentía su salida de la actuación. Sin embargo, Juana se negó a ser derrotada y continuó su carrera – en este caso, mudándose a Los Angeles, donde su música fue mejor recibida, y dedicándose a aprender más sobre música electrónica.

Las cosas cambiaron poco a poco. Su música, que había sido considerada de poca calidad, fue ganando aceptación entre el público y la crítica, al punto que quienes alguna vez la denigraron hoy la defienden. Y es que poco a poco, Juana se ganó el corazón de los escuchas argentinos.