Hoy en día es difícil ignorar a la cultura pop. En todo momento nos vemos expuestos a diferentes movimientos, imágenes, sonidos e incluso frases que han entrado a formar parte de nuestro día a día.

Sin embargo, a veces resulta difícil separar la cultura pop como concepto de la música pop, particularmente de la rama más manufacturada y usualmente plástica de esta. Y es que al compartir nombres surgen confusiones entre lo que es la cultura pop y lo que no es, o lo que es solamente en parte.

Un concepto antiguo

La cultura pop como concepto poco o nada tiene que ver con las bandas de música rosa que fueron tan famosas a finales de los noventa, ni con la avalancha de cantantes manufacturados por Disney de la última década. El concepto, de hecho, viene de mucho antes, datando del siglo 19. En aquel entonces se le conocía como cultura popular, y se refería principalmente a aquella cultura que atraía a los pobres, a diferencia de la alta cultura de las élites.

Fue entonces a finales de los 50 que el término como lo conocemos hoy, cultura pop, se empezó a usar. Ya en aquel entonces había cambiado su significado, para ahora ser una referencia a aquella cultura con atractivo masivo –en otras palabras, todo aquello que resulta popular–. En particular, los trabajos icónicos del artista estadounidense Andy Warhol ayudaron a llevar este concepto al mainstream, creando entonces un movimiento complejo de atractivo masivo.

Hoy en día, el concepto de cultura pop se utiliza para referirse a todo aquello con atractivo masivo, particularmente a nivel de los medios. Así, no solo la llamada música “pop” es cultura pop, sino también la música rock que suena en las radios, las películas taquilleras, los libros influyentes y las series de moda. Es por esto que, aun cuando algunos la denigren, la cultura pop hoy en día es inescapable.